Yokono Villa Vaquetilla Sandalias con Correa de Tobillo Para Mujer Negro Negro 004 37 EU amazonshoes elblanco Primavera/Verano

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Yokono Villa Vaquetilla, Sandalias con Correa de Tobillo Para Mujer, Negro (Negro 004), 37 EU amazon-shoes el-blanco Primavera/Verano

Detalles del producto

Cierre:
Hebilla
Tacón/suela:
Plano
Temporada:
Primavera/Verano
Estampado:
Sin estampado
Talla de calzado:
36
37
38
41

Yokono Villa Vaquetilla, Sandalias con Correa de Tobillo Para Mujer, Negro (Negro 004), 37 EU
Sandalias planas de mujer YOKONO 100% fabricado en España. De color negro, estas sandalias aportan una fijación a tu pie inmejorable gracias a su cierre metálico en el tobillo y son fácilmente combinable. Disfruta del buen tiempo con estás sandalias bio de YOKONO.

Sam, una mujer británica, pasó más de 20 años luchando contra sus adicciones, tratando de mantenerse sobria y alejada de las drogas. Pero no quería usar la metadona que le prescribía constantemente su centro de salud local. Ella quería mantenerse en la abstinencia.

Milly Chowles, periodista de la BBC, conversó con ella para entender cómo logró superar el traumático ciclo de relaciones abusivas y  gracias a ello dejar por s í misma  sus adicciones.

Mi marido no me dijo que lo que me dio para fumar era heroína . Me dijo que era hachís. Pero después de casi una semana me empecé a sentir mal.

En la televisión estaban dando un programa sobre un chico que también fumaba y que estaba dejándolo, y relacioné su situación con lo que me estaba pasando.

Desperté a mi marido en medio de la noche y me puse como loca.

Teníamos dos hijos . Me acuerdo de haberle dicho: " No quiero hacer más esto , no quiero continuar", y le rogué que él no lo hiciera. No me escuchó.

Recuerdo estar sentada en la sala mirando televisión, viendo como fumaba, sintiéndome derrotada.

El crack  llegó una semana más tarde. Mientras él fumaba, me decía: " Prueba solo uno , solo uno". Yo le decía: "No, no, nunca voy a fumar eso", y me lo creía cuando lo decía.

Al final, cedí y no paré por las siguientes dos décadas .

Es una fuerza fenomenal. Te controla.

El camino de la d elincuencia

Empecé a robar  y cometer delitos menores. Me arrestaron bastante pronto y acabé en prisión .

Mi primera sentencia fue de solo ocho semanas de las que cumplí cuatro.

Mientras estaba en la cárcel, mis hijos quedaron a cargo de los servicios sociales. Logré recuperarlos cuando salí, pero dos meses después me ingresaron a un hospital psiquiátrico.

Desde allí, llamé a los servicios sociales y les dije: "Tienen que ir a mi casa y sacar a mis hijos". Quedaron allí con mi marido y el usaba drogas. Sabía que allí corrían peligro.

Fueron, se los llevaron y al año fueron adoptados. Nunca volvieron a estar bajo mi cuidado.

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