Gorra Hawaiian Strapback by Herschel sombreroshop elnegro

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Gorra Hawaiian Strapback by Herschel sombreroshop el-negro

Detalles del producto

Color:
Azul marino

Gorra Hawaiian Strapback by Herschel
La gorra deportiva Gorra Hawaiian Strapback de la marca Herschel es convencional, con visera curva. La visera tiene 7 cm de longitud, mientras que la parte de la cabeza tiene 9 cm de altura. Gracias a una hebilla metálica situada en la parte trasera abierta, esta gorra de béisbol puede regularse libremente para conseguir un ajuste óptimo y la máxima comodidad. Para aumentar aún más la comodidad, cuenta con clásicos orificios de ventilación bordados. Talla única (aprox. 54-60 cm),Tamaño ajustable, Material: 100% algodón,Largo de la visera: 7 cm,Altura de la cabeza: aprox. 9 cm

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Sam, una mujer británica, pasó más de 20 años luchando contra sus adicciones, tratando de mantenerse sobria y alejada de las drogas. Pero no quería usar la metadona que le prescribía constantemente su centro de salud local. Ella quería mantenerse en la abstinencia.

Milly Chowles, periodista de la BBC, conversó con ella para entender cómo logró superar el traumático ciclo de relaciones abusivas y  gracias a ello dejar por s í misma  sus adicciones.

Mi marido no me dijo que lo que me dio para fumar era heroína . Me dijo que era hachís. Pero después de casi una semana me empecé a sentir mal.

En la televisión estaban dando un programa sobre un chico que también fumaba y que estaba dejándolo, y relacioné su situación con lo que me estaba pasando.

Desperté a mi marido en medio de la noche y me puse como loca.

Teníamos dos hijos . Me acuerdo de haberle dicho: " No quiero hacer más esto , no quiero continuar", y le rogué que él no lo hiciera. No me escuchó.

Recuerdo estar sentada en la sala mirando televisión, viendo como fumaba, sintiéndome derrotada.

El crack  llegó una semana más tarde. Mientras él fumaba, me decía: " Prueba solo uno , solo uno". Yo le decía: "No, no, nunca voy a fumar eso", y me lo creía cuando lo decía.

Al final, cedí y no paré por las siguientes dos décadas .

Es una fuerza fenomenal. Te controla.

El camino de la d elincuencia

Empecé a robar  y cometer delitos menores. Me arrestaron bastante pronto y acabé en prisión .

Mi primera sentencia fue de solo ocho semanas de las que cumplí cuatro.

Mientras estaba en la cárcel, mis hijos quedaron a cargo de los servicios sociales. Logré recuperarlos cuando salí, pero dos meses después me ingresaron a un hospital psiquiátrico.

Desde allí, llamé a los servicios sociales y les dije: "Tienen que ir a mi casa y sacar a mis hijos". Quedaron allí con mi marido y el usaba drogas. Sabía que allí corrían peligro.

Fueron, se los llevaron y al año fueron adoptados. Nunca volvieron a estar bajo mi cuidado.

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